Autodeterminación

Carta de Francisco Huenchumilla, autor de “Plurinacionalidad” (Pehuén) y candidato a senador por la Araucanía, publicada en el diario El Austral de Temuco.

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En relación a mi participación en el foro sobre autodeterminación realizado en la UFRO y las reacciones de diferentes dirigentes deseo puntualizar: el principio de autodeterminación tiene sus orígenes cuando Francia se constituye en Estado Nación basado en la soberanía nacional y no en la soberanía del monarca como era hasta entonces el Estado absolutista. Esto dio lugar a lo que se denominó el “principio de las nacionalidades” en virtud del cual a cada Estado corresponde una Nación y el resto de los pueblos de Europa central entendió también que a cada Nación correspondía un Estado.

Basado en estos principios se independizaron las colonias españolas y portuguesas en el siglo 19 y Chile declaró su independencia como Estado Nación. Al terminar la Primera Guerra Mundial el Presidente Wilson de EE.UU. introdujo el concepto de autodeterminación que implicaba terminar con el derecho de conquista y dar a cada pueblo las facultades de determinar su destino. Este principio permitió todo el proceso de descolonización en Africa y en Asia. De esta manera el principio de autodeterminación fue la versión moderna del ya superado principio de las nacionalidades.

Este principio se reconoció en la Carta de las Naciones Unidas posterior a la Segunda Guerra Mundial. Recién en 1950 hace su aparición como nuevo actor en el ámbito internacional los Pueblos Indígenas, cuya incorporación al Derecho Internacional Público se produce en el Convenio 169 de la OIT el año 1989 que les reconoce igualmente el principio de la autodeterminación. Tanto los Pactos como el Convenio fueron firmados y ratificados por Chile y se encuentran incorporados a nuestra legislación.

El principio de autodeterminación tiene 2 variables: cuando hay independencia o secesión da lugar a la soberanía y cuando no hay independencia ni secesión da lugar a la autonomía que es la que se aplica a los pueblos indígenas del mundo. En consecuencia lo correcto es hablar de autonomía en el caso de los pueblos indígenas. Esto significa que ellos son libres para organizarse en todos sus asuntos internos conforme a sus costumbres ancestrales. No está, en consecuencia, en juego la soberanía del Estado sobre todo el territorio nacional.

Por lo demás el pueblo mapuche es una sociedad sin Estado; son comunidades territoriales unidas por vínculos familiares sin una autoridad central. Este principio de autonomía ha permitido la solución de los conflictos y la consecución de la paz en países como Colombia, Panamá, Nicaragua, Canadá, EE.UU., Nueva Zelanda. Ahora bien, esto es la teoría. ¿Cómo se lleva a la práctica? Esa es la labor de la política.

Sobre esos temas fue el encuentro donde fui invitado. Reiteré que soy contrario a la violencia política, pero con la misma claridad digo que la receta aplicada por todos los gobiernos desde 1997 a la fecha ha fracasado. Esa es tarea de los políticos y hasta aquí no hemos estado a la altura. Entiendo que los dirigentes gremiales tienen otras tareas y no tienen por qué estar al tanto de a teoría, pero los parlamentarios de derecha que, seguramente los representan, deberían estar a la altura de las circunstancias.

Francisco Huenchumilla Jaramillo, abogado y candidato al Senado

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