Las aguas impuras de “Xampurria: Somos del Lof de los que no tienen Lof” (Pehuén)

La poeta mapuche Roxana Miranda Rupailaf traza líneas sobre el universo de Javier Milanca: “Existir para el xampurria es, en sí, un desafío, una insolencia, una duda constante, una provocación al orden social establecido”.

xampurria

“Xampurria” (Pehuén, 2015) es un libro de relatos y pichi epew (cuentos breves), cuya principal característica es darnos a conocer historias en las que los protagonistas son contradictorios, “inocentes”, bárbaros en su alcoholismo, cochina y obscenamente embarrados de sexualidad y picardía. Sobrevivientes, gozadores que pese a su precaria existencia, ríen, bailan y cantan rancheras en las calles siempre lluviosas de un escenario-ambiente-sur.

En 2008, Javier Milanca Olivares publicó “Historias bellacas”, libro que circuló en formatos de bajo tiraje y autoeditado, y el año 2010, el libro “Kiltros”, que anticipa el desenfado y la fluidez narrativa del autor. La publicación de “Xampurria” por Pehuén Editores en 2015, el premio del Consejo Nacional de la Cultura a la mejor obra editada el 2016, y la reciente reedición en Lima por Pakarina Editores, significa hacer visible nuestra impura existencia y reivindicar el concepto de xampurria . Tarea en la que no podemos dejar de mencionar a David Aniñir y Jaime Luis Huenun, dos de los adelantados escritores xampurrias que, sin lugar a dudas, han influido en la escritura mestiza de Milanca.

El autor cuestiona a través de la textura mestiza y xampurreada de este lenguaje-libro, la idiosincrasia del mapuche actual y, como bien lo señala David Aniñir en la contraportada del texto, “somos sujetos transculturales”. A esto se podría añadir que, si bien no existe una identidad prefijada para el xampurria, el mestizo a través de la palabra escrita se transforma en un sujeto de poder. Sobre todo, cuando produce su propia literatura y deja de reproducir el discurso oficial y estereotipado con el cual se ha descrito al sujeto indígena durante largas décadas.

La escritura es parte de la impureza, ser consciente de la identidad es ingresar a un ejercicio intelectual impuro que cuestiona el self, nuestro ser en el mundo. Por eso la tensión y la desconfianza, el no territorio, la expulsión de los bares, el autoexilio, el estar y no estar. Existir para el xampurria es, en sí, un desafío, una insolencia, una duda constante, una provocación al orden social establecido.

“Xampurria” es un texto narrativo de factura rebelde. El autor consigue llevarnos por el margen de una escritura que contiene personajes xampurrios, mapuche-no mapuche, no mapuche-mapuche, sino que modernos y situados, sitiados en la ciudad y en los bordes- (des)bordes, el pasado se encuentra y se re-crea en las cantinas; con pasamontañas en las marchas; con el lumalonko andamos buscando el hilo que nos conducirá a nuestros propios minotauros de mar, shumpalles que le dicen. Así, en trance andamos.

El escritor crea nuevos relatos, recrea el mito y nos hace entrar en la lengua oral de los elementos de la naturaleza, en la fe no cristiana pero no anti-cristiana; porque esa es la gracia del xampurria, su contradicción, he ahí la sospecha. El mestizo no está definido, se mueve entre mundos. O es que no hay plural y el mundo es uno y somos todo lo que elegimos, y lo que no elegimos también. Esa es la desgracia y la condena, no poder ser lo que soñamos, no poder cantar como lo hacían los antiguos y ser videntes, aquí, solo en la escritura: nuestra derrota transformada en victoria.

Están presentes en “Xampurria”, las posibilidades de violencia, la violación de los derechos humanos, el abuso a mujeres, la dictadura, la violencia contra los niños mapuche, los caídos. Nuestros libros están llenos de muertos “yo soy todos mis muertos” dice la voz narrativa, por eso hay que xampurrear, contar, hablar, escribir, pedir a Jesucristo que baje de la cruz y que sea uno más en la marcha que aquí todos sabemos de calvarios “vente peñi Jesús, ahora que muchos están en la cárcel” (121).

Los aportes de Javier Milanca guardan relación con la vitalidad, la pulsión, el respirar mestizo, la entrelengua desde la cual se densifican los significados de los relatos, cuyas pequeñas peripecias, por muy graciosas que parezcan, se enmarcan y, no inocentemente, en una historia no oficial mapuche. “Xampurria: Somos del lof de los que no tienen lof” es una radiografía del mapuche actual que lucha día a día en los márgenes de la sociedad con sólo su rakizuam, su pensamiento, su espíritu, como casa y bandera.

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